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miércoles, 18 de mayo de 2011

Las urgencias de hoy

Cada cierto tiempo el debate educativo recobra fuerza, este parece ser uno de aquellos. Sin embargo, llama la atención la permanente carencia de voluntad para abordar los temas fundamentales que aquejan al sector y son en su mayoría de las veces, las causantes de los males principales y que a su vez, impiden mejorar la calidad de la educación de la gran mayoría de estudiantes del país.

El primero, es la inexplicable postergación de la educación pública: aunque el fracaso de la municipalización en general y su crisis son ya evidentes, a pesar de ciertas experiencias exitosas, existe un rechazo generalizado a la gestión educativa en manos de los municipios del país, a lo menos en la forma como se ha llevado hasta el momento. Se han realizado propuestas de modificación del sistema de administración hasta de reemplazo del mismo, sin embargo, una y otra vez no se aborda con la debida profundidad ni determinación para realizar cambios de fondo y no medidas superficiales como ha venido ocurriendo.

El segundo caso, es el de los profesores: es sabido que el estatus de la docencia en Chile es bajo para competir con las demás profesiones, pero no ha habido un abordaje integral para hacer atractiva la carrera docente; más aún, la desregulada explosión de la matrícula de las carreras de pedagogía en la última década se ha hecho sin respetar criterios mínimos de calidad, lo que no augura un buen futuro. Esta realidad empantana todo esfuerzo por mejorar la enseñanza con los actuales docentes que perdurarán por décadas en el sistema educacional con una formación carente de la solidez disciplinaria y pedagógica que han recibido en programas de formación deficitarios. La muestra más evidente no son solo los resultados en los aprendizajes de sus alumnos, sino que está en los resultados de la evaluación de desempeño a la que anualmente son sometidos.

Y el tercero, es el de las escuelas privadas subvencionadas: el desarrollo de este sector no ha seguido ningún criterio estratégico para el mejoramiento del sistema, sino que ha respondido a los intereses de los sostenedores privados, derivando en situaciones de sobreoferta, aumentando la segregación de los alumnos y afectando negativamente a los establecimientos municipales. En efecto, ellos operan en un cuasi mercado con mínimas reglas que les otorgan una posición ventajosa frente a los establecimientos municipales, desde la selección de las familias y sus hijos, la flexibilidad laboral, el acceso a recursos financieros y la escaza fiscalización pública sobre los recursos que reciben, constituyen para ellos una situación de privilegio que ha devenido en desmedro para la educación pública, para los docentes y para la calidad de la educación de nuestros estudiantes.

Los países desarrollados, aquellos exitosos, con los cuales nos gusta compararnos, tienen normas exigentes, estándares elevados, para la gestión de las escuelas, para la formación docente y para la instalación de nuevos establecimientos, sean estos públicos o privados. Ya es tiempo de tomar decisiones sobre estos temas relevantes para el futuro de nuestra educación y del país, mantener su discusión en la prensa y en los discursos de campaña para luego no hacer nada, no le hace bien a nuestro porvenir.

viernes, 29 de abril de 2011

La excelencia educativa en el debate

Todo tiempo pasado fue mejor. Esa parece ser la consigna del gobierno en materia educativa: volver al pasado en busca de recetas para enfrentar los desafíos del presente y especialmente los del futuro. Así parece ser en lo relativo a enfrentar el mejoramiento de la calidad de la educación media con la idea de los liceos de excelencia, debate que lleva un año, donde los detractores han insistido en que es una medida discriminatoria con la mayoría al preocuparse de una minoría de no más del 5% de la matrícula, al profundizar aún más la inequidad y la segregación, siendo ya uno de los sistemas más inequitativos del mundo. Por otro lado, el gobierno insiste en que es una oportunidad para que los estudiantes talentosos puedan acceder a buena educación en un ambiente de mayor rigurosidad académica fuera del poco estimulante que tendrían en los liceos tradicionales.

El gobierno tiene un concepto anquilosado de la educación que nada tiene que ver con la excelencia, sino más bien con una noción acientífica de la inteligencia humana. Bien estaba hace cincuenta o setenta años considerar que un niño era más excelente que otro en función de sus notas, y digo que estaba bien porque se creía, erróneamente, que la inteligencia solo se expresaba de una manera, o sea, mediante la acumulación de conocimientos que proporcionaba el estudio, medidos en un examen. Esto trajo como consecuencia que se confundiera la exigencia con los exámenes, y éstos con la excelencia.

No podremos crear una educación de calidad sin enmendar las inequidades que por tanto tiempo han estado incrustadas en nuestras escuelas y ello implica que tenemos que dar más a quienes más necesitan, colocar los mejores recursos humanos donde se requiere un mayor despliegue de capacidades. La palabra clave es incluir. Incluir a los que por generaciones han estado postergados de los beneficios del progreso, de la estabilidad socio económica, de los adelantos científicos, tecnológicos y del conocimiento. Si el objetivo de los liceos de excelencia fuese que el 5% de la matrícula de más bajo rendimiento sea la beneficiada, entonces sí sería una iniciativa moderna, a favor de la equidad educativa y la inclusión social.

A la excelencia no se llega, sino que es el punto de partida. No cabe esperar un alumnado excelente cuando el entorno está caracterizado por la suciedad, el descuido; cuando los profesores están desmotivados o a punto de estarlo por el escaso reconocimiento profesional y social que reciben en sus escuelas; cuando no hay medios didácticos, falla la comunicación con las familias y los planes de estudio son inflexibles y, por tanto, imposibles de adaptar a las necesidades de los alumnos. La excelencia debería ser contagiosa y caer en cascada desde los equipos directivos a los profesores, y de éstos a los estudiantes. Si tuviésemos un sistema educativo adaptado a la realidad de la persona de la que nos informan las distintas ciencias; si además dispusiéramos de libertad para adaptar los planes de estudio a las necesidades reales de nuestros alumnos; si las escuelas y liceos se vieran libres de las exageradas rigurosidades ministeriales y las universidades formaran maestros exigentes con ellos mismos en cuanto a conocimientos, talento y creatividad; si todo esto se diera, no habría necesidad de proponer ideas novedosas para alcanzar la excelencia para unos pocos y olvidarse de la mayoría.

viernes, 11 de marzo de 2011

La excelencia que no fue

Hoy se cumple un año desde que Sebastián Piñera asumiera como Presidente de Chile. Y como fecha simbólica, no pude sustraerme a la tentación de realizar una apreciación evaluativa, a riesgo de no abarcar ni dejar conformes a todos. Existen dos dimensiones en las cuales quisiera concentrarme: la gestión y la visión.

La gestión, que constituyó el centro de la retórica de campaña y de los primeros días del gobierno y que se expresaba en la frase “la nueva forma de gobernar”, ha sido poco eficiente. Los mandos medios carentes de preparación y varios de ellos sin vocación pública. Deslegitimaron la Alta Dirección Pública, despidiendo por razones políticas a quienes habían sido elegidos por eso dicho mecanismo, creando un clima de desconfianza y temor entre los funcionarios públicos; prometieron llevar al gobierno “a los mejores” y terminaron con los mismos operadores que dijeron despreciar. Por otro lado, en varios casos la ineficiencia ha sido sorprendente: las decisiones sobre Magallanes son un ejemplo de desconocimiento de la realidad local y lejanía de las autoridades; la toma de un hotel en la Isla de Pascua por tiempo prolongado; la baja ejecución presupuestaria 2010; las inmensas colas que se armaron en el SERVIU por los subsidios; lel destiempo con que la JUNAEB licitó la alimentación escolar; el comportamiento de la Intendenta del Biobío, quien se jacta de engañar al gobierno central para obtener subsidios para quienes no correspondía, sin recibir sanción alguna, traspasando el límite de la ética en los asuntos públicos. El propio Presidente Piñera ha intentado exaltar su ejecutividad, agilidad, eficiencia y resolución, buscando un posicionamiento y asociación gerencial con su casaca roja.

La pretendida agilidad ha terminado siendo una forma de pasar por encima de las reglas prudentes del manejo público, como el caso de Barrancones. Pero también, las llamadas “grandes reformas estructurales” son una expresión grandilocuente para medidas de poca envergadura y bastante dispersas. La reforma de la educación se levantó como la mayor transformación desde la década de los ’60 y, al final se envió al Congreso una reforma laboral del sector docente y una inyección de recursos para paliar su déficit, sin abordar los temas medulares en juego. Las mejorías resultaron gracias a las presiones de la oposición: carrera docente, educación pública, educación preescolar y más financiamiento para las escuelas municipales.

La visión de futuro, un sueño de país, al no estar presente en el diseño de la administración de gobierno, nos hace pensar que de manera deliberada las fuerzas políticas que acompañan al Presidente postulan una no estrategia, donde los eventos definan el devenir de la administración y sólo la prédica insistente y aislada del primer mandatario parece recordar que toda sociedad necesita un liderazgo que señale rumbos. Pero en esto no hay voluntad de coalición para asumirla como un desafío, más bien, lo que predominan son las desconfianzas y luchas de poder que prometieron desterrar. A esta falta de visión de futuro, el gobierno ha estado marcado por los conflictos de intereses menos preciando el trasfondo ético que ello lleva implícito. Desde la lentitud en vender Lan Chile y luego sus resistencias a enajenar sus acciones de Chilevisión y Blanco&Negro y la irrupción del caso Bielsa en la opinión pública, no se explican sin ese conflicto de interés que desestiman permanentemente. El punto es que esa confusión entre intereses públicos y negocios privados parece no inquietar al gobierno. Esa confusión se extiende a diversos funcionarios, que vienen de directorios de empresas privadas y esperan volver a los mismos, lo que inevitablemente condiciona sus comportamientos y debilita la defensa de los intereses públicos y del Estado. Por cierto, también abre espacio para irregularidades: un ex-funcionario que aparentemente utiliza material de gobierno para su empresa de seguridad, una empresa comercial utilizada para la emergencia durante el terremoto que no paga derechos aduaneros e impuestos; el sobreprecio del puente mecano, funcionarios regionales que hacen obras con empresas de las cuales son socios, etc. Como guinda de la torta, el propio Piñera incrementa en 200 millones de dólares su patrimonio durante el primer año de su mandato presidencial. Si es legitimo realizar en paralelo negocios privados y gestión pública, si el presidente así lo estima, porque no lo puede hacer un ministro, un intendente o un gobernador?

La ausencia de una mirada profunda del país y de una visión histórica nos hace sentir como un país a la deriva, que funciona con piloto automático. Quienes votaron y son partidarios de este gobierno sufren la crisis de expectativas insatisfechas, esperaban más de un candidato y Presidente que prometió y promete el paraíso en la tierra, pero cuando mira a su alrededor, ve que nada ha cambiado, que todo sigue igual. Como dije en mayo del año pasado, nada nuevo bajo el sol.

jueves, 3 de febrero de 2011

Al mal tiempo, buena cara

Durante todo el año he escrito sobre temas vinculados a mi pasión profesional, principalmente. Hoy, ad portas de mis vacaciones, quiero hacerlo sobre un tema distinto, a propósito de una conversación telefónica con un amigo de más al norte, que me decía que no venía sólo porque aquí llueve mucho e inesperadamente. Entonces le dije más o menos lo siguiente.
Tal vez en Chiloé mejor que en cualquier otra parte del país es aplicable este dicho. Pero no me refiero con ello a nuestra forma de interpretar los acontecimientos. Es decir, de que tengamos o no la capacidad o, incluso, el arte de pensar de modo ingenioso; de enfocar la vida con humor cuando tenemos una ocasión para angustiarnos, enfadarnos o deprimirnos. No, me refiero literalmente a lo que tenemos asociado como “mal tiempo”, a esos días de lluvia y viento, a esos días oscuros que nos obligan a permanecer en lugares cerrados.

El mal tiempo en Chiloé constituye una particularidad permanente de nuestra geografía, por eso cuando los turistas deciden venir a vernos, deben tener claro que lo hacen a un lugar en el cual la lluvia es parte de la oferta y atractivo de nuestro territorio. No llover en Chiloé en una semana sería extraño, la lluvia es la normalidad, es parte de nuestro paisaje, de nuestra belleza y elemento sustancial de las manifestaciones culturales que por estos días se expresan con fuerza y abundancia en todos nuestros rincones.

La cultura nuestra no se entiende sin la lluvia. La vida del fogón, la convivencia en la cocina junto al mate y las delicias de las onces. La lluvia en Chiloé embellece las ondulantes colinas que circundan nuestras ciudades y localidades, las aguas que escurren por las innumerables quebradas desde las alturas hasta llegar a nuestro mar, humedecen los sembradíos en los campos y limpian las calles de nuestras ciudades, para cuando nuevamente salga el sol, con luminosidad destellante y abrazadora, muestren con fuerza el carácter de sus construcciones, del trazado de las calles y del acontecer cotidiano que parece renovarse entre su gente en torno a sus plazas, terminales de buses o caletas y embarcaderos.

La lluvia en Chiloé es bella. No es aquella fuerza amenazante que inunda calles o estropea cosechas, al contrario, su fuerza se diluye en las laderas fertilizando esos arcos multicolores en medio de los fiordos y bahías, conectándola con los campos verde claro e intenso que reviven en cada rayo de sol que los sorprende entre los estratos y nimbos que raudamente pasan hacia el continente oriental sorteando las torres de nuestras innumerables iglesias y capillas de madera. Venir a Chiloé en verano, no es venir a las playas tumultuosas cargadas de música estridente, es venir a disfrutar de un paisaje natural y cultural que al combinarse constituyen una singularidad que supera otras experiencias veraniegas.

Le enviaré a mi amigo esta reflexión, tal vez lo convenza para que la próxima temporada esté con nosotros, o incluso en invierno, total, lluvia y sol siempre habrá, en cualquier época del año.

lunes, 24 de enero de 2011

La nueva ley de educación: un acuerdo amplio y necesario

La educación ha estado en el centro de la discusión desde hace años. Muchos analistas, expertos y comisiones han mostrado un diagnóstico similar: nuestro sistema educacional tiene una gran cobertura, pero la calidad es deficiente, en todos sus niveles. Ya en 1994 el Informe Brunner proponía cambios profundos a la forma en la cual se dirigían las escuelas. Impulsaba una mayor autonomía a nivel local, mayor liderazgo del equipo directivo, y hacía explícita la necesidad de contar con mejores docentes, para lo cual se proponían becas y mejores salarios.
El Programa para la Evaluación internacional de Estudiantes (PISA) 2009, señala: los estudiantes chilenos obtuvieron los más altos puntajes en lectura (452): 41 puntos sobre el promedio latinoamericano (411), 44 menos que el promedio OCDE (493), 40 puntos superior al 2000 (412). En matemática, Chile obtiene 421 puntos, OCDE 496 y menor a Uruguay (+6), 10 puntos más que en 2000 y OCDE +2, estabilidad general. En ciencias naturales, Chile obtiene 447 puntos, 406 promedio latinoamericano, OCDE 501 puntos. Se confirma que el puntaje es mayor mientras más alto es el grupo socioeconómico y cultural al que pertenecen las familias de los estudiantes. Lo más importante: Chile es el país que más avanzó entre 2000 y 2009. Es posible estimar que si Chile continuara subiendo su puntaje en la medida que lo ha hecho hasta ahora, en diez años alcanzaría el actual promedio de la OCDE. Esta es la generación de la JEC y constituye un balance positivo de lo realizado por los gobiernos de la Concertación.


Sin embargo, en los últimos 30 años ha habido una masiva migración desde escuelas municipales a colegios subvencionados. Al mismo tiempo, mientras cientos de miles de alumnos salen del sistema municipal, la cantidad de escuelas de dicha dependencia no sufre los mismos cambios. Así, la situación financiera de los municipios que han perdido más matrícula ha visto ajustados sólo sus ingresos pero no sus costos.

¿Cuáles han sido históricamente las razones por las cuales padres y apoderados han elegido sacar a sus hijos de escuelas municipales? Las encuestas muestran que son principalmente tres: la búsqueda de mayor calidad de los aprendizajes; una mayor disciplina y mejor ambiente escolar; y finalmente una mayor certeza de que no verán interrumpida la realización de sus clases.
Existe abundante evidencia en cuanto a lo que, efectivamente, perciben los padres y apoderados sobre la calidad de los aprendizajes es cierto. Sin embargo, cuando se toma en cuenta la vulnerabilidad de los alumnos, su nivel de ingresos y el gasto por estudiante, los colegios subvencionados no tienen mejores resultados que los municipales. Aún así, la situación es preocupante, pues el sistema como un todo posee una baja calidad, cosa que queda expuesta al ver los resultados de pruebas internacionales en las que nuestro país participa, como lo es la prueba PISA y TIMMS.


Lograr una educación de buena calidad con equidad para todos los niños y niñas de Chile es una misión de país. De ahí la necesidad de acuerdos nacionales, ampliamente compartidos, consistentes, coherentes y sostenidos en el tiempo. Construir esos acuerdos exige que cada uno de los actores sociales y políticos actúe con voluntad de entendimiento.


Muchas de las medidas no son nuevas, ni muy distintas de las planteadas en el pasado, pero son especialmente influyentes en el fondo del sistema educativo: nuevo rol de los directores, beca para estudiar pedagogía y el cambio del 5%, pues cambia la estabilidad existente por las consecuencias inmediatas. Esta nueva ley será un avance importante en relación a la profesión docente y rol de los directores, incorporando o perfeccionando mecanismos que fortalecen la autonomía y gestión de los directores y el ejercicio de la profesión docente en el sector municipal. Contempla financiamiento adicional para los municipios, destacando la entrega de recursos para solventar gastos de indemnizaciones y bonificaciones, entre otras medidas.


Un proyecto limitado e insuficiente ha sido complementado y enriquecido ampliamente por la oposición en el Congreso Nacional, superando la rigidez inicial del gobierno por un acuerdo amplio y necesario que le hará bien al país.

sábado, 15 de enero de 2011

Una propuesta inconsulta

La comuna de Castro ha tenido cada año mejores resultados en las mediciones asociadas a la calidad de la educación, sin que éstas sean la calidad en sí, constituyen un indicador de eficacia de la gestión local en materia educativa. En efecto, a comienzos de 2010 se conocieron los resultados del SIMCE tanto en cuarto como en octavo básico, colocando a nuestra comuna entre las cinco mejores del país, en cuanto a educación municipal. A comienzos del actual, hemos conocido los resultados de la PSU y nuevamente nuestros estudiantes han sobresalido, tres de ellos, han sido los únicos puntajes nacionales de algún establecimiento municipal de Temuco a Punta Arenas. Esto viene a ratificar que la mejor educación municipal de la región de los lagos, se encuentra en nuestra ciudad.

Lo anterior no es producto del azar, es el resultado de un esfuerzo compartido donde cada actor ha asumido su responsabilidad con profesionalismo. A pesar de las limitaciones que nos impone el entorno para tomar más y mejores decisiones, tenemos una administración local sólida, que puede proyectar su trabajo en el futuro próximo. Somos de las pocas comunas del país que no tenemos deudas ni con el sistema financiero, ni con nuestros proveedores, ni con nuestros trabajadores por algún concepto. Asimismo, tampoco recibimos recursos municipales para cumplir nuestra tarea de administrar los establecimientos educacionales que se nos han confiado y realizamos una permanente gestión de captura de recursos en fuentes externas para mejorar nuestra infraestructura, instalaciones y equipamiento, como también, realizamos alianzas estratégicas con instituciones de solidez y confiables para fortalecer las capacidades profesionales de nuestros directivos, docentes y asistentes de la educación.

A pesar de lo anterior, me ha sorprendido la presentación que ha realizado el gobierno regional de un plan denominado “loslagoseduca”, con el cual pretende dirigir los esfuerzos que los administradores locales realizan para mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes de las escuelas municipales. Amén de carecer de facultades para concretar su pretensión, el gobierno regional debiera esforzarse en crear condiciones para que los privados y las comunidades puedan enfrentar y resolver por sí mismas sus desafíos y dejar de lado la seductora idea de querer controlar todo. Vivimos en una sociedad que aspira a fortalecer sus autonomías locales, pues con ello se mejoran las prácticas de convivencia democrática y la calidad de vida. Un gobierno que permanentemente habla de fortalecer la libertad y las capacidades de decisión de las personas, aparece aquí, en la región de los lagos, con una iniciativa que busca ahogar la iniciativa local, contradictoria con los instrumentos de gestión existentes en el sistema educacional, con las fuetes de recursos a las cuales podemos acceder a través de nuestros gobiernos locales y con las medidas que el gobierno central está impulsando para modificar el sistema educativo nacional y que son fruto de un largo debate y difícil consenso durante los últimos años. El Ministerio de Educación no debiera apoyar programas de estas características que lo único que hacen es confundir, desorientar y saturar con una verdadera guirnalda de acciones desvinculas y desconectadas de las propuestas de reforma que el gobierno central está proponiendo en el actual debate parlamentario.

El Consejo Regional debiera observar con mayor detenimiento esta iniciativa antes de asignar recursos a una propuesta limitada en sus posibilidades reales de resolver los problemas que pretende, recursos que por lo demás, siempre son escasos y existen necesidades ilimitadas tanto en educación como en otras áreas sociales en nuestra región.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La educación que nos falta

Ayer asistí a un seminario sobre la vinculación de la educación con los temas de la identidad cultural, en el cual, los docentes de la Escuela Especial Antu-Kau de Castro realizaron una excelente presentación acerca del proceso de creación pedagógico-cultural que han implementado y que ha logrado mejorar la autoestima, inserción social y los aprendizajes de los estudiantes y sobre todo, le ha otorgado sentido a su trabajo docente con niños, niñas y jóvenes con limitaciones severas. Una experiencia que muchas escuelas “normales” debieran seguir.
Mientras escuchaba a mis colegas, no pude dejar de pensar en el conjunto de medidas que esta semana lanzó el gobierno, las que ha titulado como una “verdadera revolución”, que de revolucionario no tienen nada: algunas ya existían y se remozaron, como las becas para atraer mejores estudiantes a las pedagogías; otras son continuidad de mecanismos existentes, como el fondo de retiro de profesores y el aumento de la subvención preferencial; y otras, son profundización de medias implementadas con anterioridad, como los incentivos a los docentes y directores. De hecho, muchos municipios y sostenedores privados del país han implementado por años premios al logro de metas colectivas e individuales.
Pero en realidad, lo que me gatilló dicha exposición, fue cerciorarme de la gran diferencia que existe entre quienes creemos que la educación debe tener un carácter comunitario y centrado en el valor de la persona humana, y entre aquellos que creen que la educación debe potenciar el logro de metas y el éxito individual. En efecto, soy de los que cree que el proceso educativo tiene un profundo sentido humanista, que la labor de la escuela es detectar y llevar a su máxima expresión los talentos que todos tenemos y que nos permiten desarrollarnos como seres humanos, realizar un aporte al mejoramiento de las condiciones de la vida en sociedad y trascender en lo que hacemos con los demás. Creo que el trabajo docente es esencialmente de equipos, colaborativo, solidario y complementario, y por lo tanto, los logros y gratificaciones son también comunes y de todos
En cambio, la educación centrada en los valores del individualismo promueven la competencia, ganarle al otro hasta anularlo (sacarlo de la competencia). Promover con incentivos para que un profesor le gane a otro es llamar a empobrecer el trabajo docente, es llamar al egoísmo personal y social donde cada uno se las arregla como puede, con las armas que tenga a su alcance. Premiar el éxito de alumnos y profesores individualmente es un llamado a construir una sociedad donde los más fuertes y poderosos siempre ganarán. Promover el individualismo es promover el materialismo, el tener más para ser mejor considerado en el mundo laboral y social, promover la competencia exacerbada en la educación es un camino contrario a la base humanista que la inspira.
No todas las satisfacciones y reconocimientos deben ser en dinero. Las medidas del gobierno pretenden acallar las críticas ofreciendo dinero a los estudiantes de pedagogías, ofreciendo dinero a los profesores en ejercicio, ofreciendo dinero a los directores, ofreciendo dinero a los profesores para que jubilen y a los jubilados. Cuando el dinero es nuestro, la generosidad suele faltar; pero cuando es de todos, pareciera ser que es de nadie.

viernes, 19 de noviembre de 2010

¿Puras leseras?...no!

Circula un chiste en cadena sobre la demostración que se pide realizar al Ministro Lavín cuando se presenta en un banco a cobrar un cheque sin su debida identificación, por lo que la cajera le pide demostrar quien dice que es, y éste señala que “se me ocurren puras leseras”, entonces la cajera se da cuenta de que quien tiene al otro lado de la ventanilla es quien dice que es y procede a pagar el documento inmediatamente.
Lavín me cae bien, es un tipo simpático, sin embargo, siempre me ha parecido audaz, tal vez porque no es de esos políticos “profundos”, sino porque tiene un sentido del humor del que no se percata y es capaz de enfrentar con sencillez y liviandad hasta las más sesudas de las entrevistas, repite hasta el cansancio las mismas respuestas prefabricadas en un comité creativo que llegan a doler, para muestra un botón: “En un colegio donde van los hijos de las personas más ricas del país si un profesor no es bueno, lo cambian; pero si eso ocurre en un colegio donde van los niños más pobres de este país, el profesor sigue igual. ¡Eso no puede ser!”, dijo. El cree que la extensión de esta manera de pensar es la que hay que implementar en el país, soluciones rápidas y fáciles, de sentido común.
Su primera medida fue implementar los semáforos para informar a los padres acerca de la calidad de los colegios en los cuales asisten sus hijos, pues supone que estos no comprenderán si les entregan un informe en el cual le expliquen los factores asociados a los aprendizajes de los alumnos o al valor agregado que los colegios incorporan en su labor educativa, de modo que los padres puedan sacar conclusiones propias. No, con lucecitas es más simple y entenderán. Luego vino lo de los liceos de excelencia que terminaron siendo bicentenario debido al rechazo de los expertos y la apatía de su sector. Y ahora, esto, de disminuir las horas de historia para destinarlas a matemáticas y lectura. Claro, total la historia de que sirve, lo que importa es el futuro y no el pasado. El mismo día su propio sector salió a recriminarle la idea: “parece que la prioridad es crear empresarios” le dijo un edil aliado y un diputado de su propio partido le enrostra “no pensar en la integralidad de nuestros alumnos”.
A la derecha le molesta la historia, le molesta nuestra historia. Por eso cuando han tenido la oportunidad de gobernar han convertido esta disciplina en una alegoría a las grandes figuras y obras de sus respectivos gobiernos y han escondido el sufrimiento al cual han sido sometidos las grandes mayorías protagonistas de los cambios y del progreso social. Enseñan que la industria salitrera colocó a Chile en los mercados mundiales, pero esconden la explotación, abusos y crímenes que se cometieron con los trabajadores y sus familias; enseñan que la reforma agraria fue un despojo de la propiedad privada, pero esconden que los campesinos hasta ese entonces vivían como inquilinos que no conocían el dinero, no tenían educación y eran sometidos a extensas jornadas laborales; les gusta mostrar los palacios que se construían los grandes comerciantes, mineros, navieros y agricultores en las principales ciudades de nuestro país, pero esconden las condiciones ignominiosas en las que trabajaban, vivían y se multiplicaban los chilenos más pobres; y seguramente veremos cómo se valorará la gran obra restauradora del gobierno militar en desmedro de las violaciones a los derechos humanos de la dictadura. Para allá vamos. Lavín sabe para donde va y entre risa y risita, pretende escondernos el pasado para ilusionar a nuestros niños con un futuro mentiroso.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La valoración docente

Un estudio realizado por Adimark GFK/Elige Educar, nos dice que los jóvenes entre 18 y 24 años, y las personas pertenecientes al grupo socioeconómico alto (ABC1) son quienes menos valoran en Chile la profesión docente. Mala señal si pensamos que es en dicha edad cuando los jóvenes están tomando sus decisiones para estudiar una profesión, poco se puede hacer aún con incentivos económicos para que se opte por las pedagogías; peor ocurre cuando mientras más alto es el nivel socioeconómico de las personas, menor aprecio se tiene por los profesores y porque es en este grupo donde se concentran los distintos liderazgos.

Pueden hacerse muchas lecturas de los números, estos se interpretan. Una puede ser la mía: existe una valoración materialista, economicista, de cuanto son capaces de comprar con los ingresos que se espera obtener para apreciar el valor social de una profesión hoy. Esto repercute en las decisiones de los jóvenes y sus familias, pero también en el valor estratégico que tiene el rol docente en la sociedad actual. La relación directa entre los ingresos económicos de las personas y el aprecio por la labor del profesor, carcome el ethos cultural de la profesión, pero también la autoridad que éste debe tener ante todos sus alumnos como facilitador, transmisor o depositario del conocimiento y de la cultura.

Indudablemente que el diseño que se desprende de la sociedad de mercado dominante genera consecuencias de esta naturaleza, que impactan y configuran la vida de las personas. En este caso, de quienes nos dedicamos a la educación y especialmente, de quienes desarrollan dicha labor en las salas de clases. Sin embargo, la responsabilidad no es totalmente externa, sino que ha existido un relajamiento ante las evidencias de que la falta de valoración social de los docentes en nuestro país, carece de un correlato de reacción desde los propios docentes, ya sea individualmente o como colectivo pertenecientes a una profesión relevante para el desarrollo económico, social y cultural de nuestro país. En efecto, se han dejado pasar muchas anomalías al sistema y se ha dicho poco o nada o no se reacciona con la energía que se debiera, una de ellas, ha sido la propia formación docente. La existencia de modalidades laxas que rayan en la irresponsabilidad y de cuya permanencia suelen ser los propios docentes los favorecedores.

Pero también creo que existen muchas conductas de quienes hoy se desempeñan en las escuelas y liceos de nuestro país como profesionales de la educación y que son poco rigurosos con su rol y que con ello terminan alimentado la carencia de valoración social de todos los docentes, sea donde se desempeñen. Así, un profesor no puede ser ministro de su cartera, porque son los propios profesores quienes no le otorgan “autoridad”; el profesor no es la voz más autorizada en las conversaciones sobre educación por que rara vez tiene argumentos sólidos, técnicos, fundados en evidencias, sobre las particularidades de su propia profesión; otras veces ocurre que producto de las exigencias sociales de la enseñanza actual se requieren comportamientos consecuentes entre lo que dice en la sala de clases y en la escuela con lo que hace en la calle u otros ámbitos de actuación social, incluso con sus comportamientos que se vinculan sin discusión alguna, al ámbito de la vida privada.

La sociedad actual ha invalidado el viejo adagio de que eran compatibles o podían convivir “las virtudes públicas con los vicios privados”, cada vez, la línea que los separa es más débil, por lo que los profesores deben serlo siempre, en la sala y en la calle, como decía Gabriela Mistral.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Esa insoportable ambición por tener más

Es fácil desenmascarar la ambición perniciosa y desmedida de la legítima y loable. La primera viene marcada y definida por el egoísmo y el afán sin medida de acaparar riquezas, honores y poder para sí, no importa por qué medios, admitiendo engaños, sobornos, injusticias. El otro es un enemigo, un competidor a quien tengo que engañar. Debo ser más inteligente o perverso que él para arrebatarle lo que tiene y sumarlo en mi haber. La segunda es una ambición noble que tiene como marca de clase bien definida la generosidad y el bien de los demás; es loable y legítima la aspiración o deseo de superarse y mejorar, de cuyo logro deriva la verdadera felicidad que ennoblece y dignifica al ser humano.

La ambición sin freno, la ambición como conducta y estilo de vida, no sólo es uno de los más graves impedimentos de la felicidad humana, sino que puede llegar a empobrecer y destruir el corazón del hombre y sus más nobles sentimientos. La ambición patológica sobrepasa los límites de la normalidad, hay un afán desmedido por lograr más y más, generalmente poder, riqueza, dignidades o fama. Este deseo puede convertirse en una idea obsesiva que domina la vida del individuo condicionando su conducta general y su relación con los demás que se deteriora a corto o largo plazo. El que sufre esta ambición patológica plantea su vida en exclusiva según sus objetivos y el resto de las actividades y las personas quedan relegadas a un segundo plano.

La reciente elección del presidente de la ANFP muestra la ambición desmesurada de querer multiplicar los beneficios hasta casi al infinito. Para los dirigentes vencedores, la ambición por tener más, por ganar más, les ha llevado hasta el paroxismo de querer tenerlo todo. Detrás de quienes votaron para sacar a Harold Mayne-Nicholls de la cabeza del fútbol nacional, están los hombres más ricos de este país y que casualmente –en su inmensa mayoría y seguramente debe haber la excepción que lo confirme- son todos simpatizantes del actual gobierno. Más aún, el actual Presidente de la República y su consuegro, controlan uno de los clubes más populares y orquestadores de este que puede ser el cierre de un ciclo virtuoso para nuestro fútbol nacional. Y esto último no lo digo por Bielsa y la selección nacional, sino por la gran cantidad de jóvenes que como nunca en nuestra historia son protagonistas en las ligas más competitivas del fútbol mundial y que para otros tantos niños son verdaderos héroes y ejemplos positivos a seguir.

Muchos de los dirigentes que votaron por sacar a Mayne-Nicholls y Bielsa, lo hicieron porque sacaron ventajas económicas (por ambición), otros pocos porque podrán acceder a favores de los gobernantes de turno (ambición) y unos cuantos por afán de revancha política (ambición). Como dijo el nuevo presidente “la gente no vota”, lo que importa es el que compra, el que vende, el que gana dinero con la pasión y entretención de millones de chilenos cuando juega su equipo predilecto o nuestra selección. Quienes son parte de la nueva forma de gobernar lo quieren todo…todos los honores, todo el poder, todo el dinero, todo para ellos mismos (ambiciosos).

lunes, 25 de octubre de 2010

Mala señal

Nos hemos estado enterando por la prensa alternativa de las novedades del proyecto de presupuesto que el gobierno ha presentado para el año 2011. El caso de educación nos preocupa, mientras el Ministro Lavín defendió la iniciativa del Presupuesto 2011 y afirmó que aún queda tiempo para continuar discutiendo algunos puntos. “Yo les pediría que se fijen en la cifra final. Esta cartera en 2011 va a bajar el gasto de personal en dos mil 800 millones de pesos en el año”. O sea, el Ministro dice que no importa a qué se destinen ni como se distribuyan los recursos, sino que lo importante es la cifra final. Además, la cifra de ahorro en personal no es relevante toda vez que no alcanza para construir dos establecimientos educacionales. Pero en seguida –ante una consulta si contratarán más personal- señala: “Efectivamente, vamos a tener que contratar personal especializado en reconstrucción, en especial, ingenieros. Las secretarias regionales ministeriales de Educación en la región del Maule y en la región del Bío Bío han tenido tradicionalmente dos o tres personas a cargo de la construcción de colegios y hoy tendremos que multiplicar esa cifra por diez”, explicó Lavín. O sea, ya no existirán dos o tres “ingenieros” sino 20 ó 30! El Ministerio de Educación no diseña ni construye establecimientos educacionales, esa tarea la hace el sector privado a través de licitaciones, por lo tanto, quienes serán esos nuevos “ingenieros”?
El Presupuesto 2011 para la cartera reduce considerablemente ítems esenciales como la enseñanza diferencial y los programas de educación técnica. En cambio, aumenta en más del 500 por ciento para honorarios. Ya hemos visto como se privilegian los intereses privados al otorgar recursos de todos los chilenos a un liceo bicentenario en la región, en desmedro de los liceos municipales, ahora se reducirán significativamente los recursos destinados a alumnos que requieren mayores apoyos como son aquellos pertenecientes a programas de integración y educación especial o para aquellos jóvenes que están en los liceos técnicos y que también verán como disminuyen los aportes que antes el Ministerio realizaba en equipamiento y mejoramiento de infraestructura. Así impacta la discusión presupuestaria en la vida de las escuelas y de las personas. No sólo importa la cifra final Señor Ministro, importa mucho el destino de los recursos públicos y cómo se utilizan y estas definiciones presupuestarias nos están diciendo cómo será la “nueva forma de gobernar”, la cual, indudablemente, no tiene entre sus prioridades las áreas más deficitarias de nuestra sociedad, en este caso, de nuestro sistema educativo.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La excelencia educativa en la educación media

Todos los establecimientos escolares están llamados a tener una oferta educativa de alto rendimiento escolar como de altas exigencias en materia formativa. Los alumnos provenientes de sectores sociales tradicionalmente carenciados material y culturalmente son los que requieren con mayor urgencia escuelas y liceos exigentes, con planes académicos rigurosos y docentes con altas calificaciones profesionales. La excelencia educativa de un establecimiento escolar consiste en que es capaz de retener, promover y provocar actividades exitosas de aprendizaje con sus alumnos.
Los jóvenes de hoy más que nunca requieren de una buena educación, una educación que les permita demostrar con éxito sus conocimientos tanto en la continuidad de estudios como en su desempeño cívico, social y laboral. Antaño, se pensaba que a los jóvenes pobres les era conveniente adquirir rápidamente un oficio que les permitiera “ganarse la vida”, tal vez, por las propias limitaciones de los sistemas educativos era lo más conveniente, aún hoy, muchos creen que lo que les conviene a las familias de estos jóvenes es que sigan este camino corto para ingresar tempranamente al mundo laboral. Pero para bien de la sociedad en general y de nuestro país en particular, la situación ha cambiado en beneficio de estos jóvenes. La única manera en la cual la educación se constituye en un mecanismo de movilidad social, es cuando tienen más años de escolaridad. Sólo en materia de ingresos, las personas que tienen ocho o doce años de escolaridad prácticamente no tienen diferencias en las remuneraciones que perciben. Entonces, a pesar del logro temprano de un oficio para “ganarse la vida”, este esfuerzo resulta ser insuficiente si a lo menos no se tienen catorce o diez y seis años de escolaridad. Ahora, si esta es una escolaridad de formación técnica, ella responderá más a las opciones personales o a las posibilidades productivas que le ofrezca la sociedad.
La educación media para ser de excelencia hoy, debe ser académicamente exigente, rigurosa. Esto quiere decir que los establecimientos deben dejar de lado la laxitud con la cual se suelen mover amparándose en supuestos beneficios que se les hacen a los jóvenes manteniéndolos en el sistema escolar; los docentes deben asumir que su labor es esencialmente de formadores humanistas, que quienes son sus alumnos hoy serán sometidos a fuertes exigencias en su continuidad de estudios o en sus relaciones sociales una vez que egresen y por lo tanto, el currículo debe ser un instrumento, un medio, nunca una finalidad, para provocar en ellos la necesidad del crecimiento personal y en ellos mismos, la del perfeccionamiento profesional tanto en las materias pedagógicas como las del conocimiento del ser humano.
Nuestro desafío es una formación general de calidad que les permita acceder a los beneficios de la sociedad que estamos configurando hoy. Esto nos exige ser claros en nuestras decisiones y por ello es que proponemos fortalecer la enseñanza general, de modo que nuestros estudiantes al tener buenos resultados en las evaluaciones, puedan acceder a los beneficios y oportunidades que abren los mas años de escolaridad. No fue casualidad, que en el gobierno del Presidente Lagos nos propusimos doce años como piso para todos, entonces, es desde ese piso donde debemos comenzar a soñar lo que queremos para nuestros hijos y para todos los jóvenes de nuestro país.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Triquiñuelas no

Vengo llegando de un acto de la JUNAEB donde se lanza la “incorporación del chorito” en la dieta escolar para los estudiantes de Chiloé, pero en la misma presentación que realiza uno de los funcionarios, se señala que en 2007 ya se había introducido como una innovación regional, junto con la de los vegetales. A comienzos de la semana el Ministro Lavín anuncia las becas para estudiantes con resultados destacados en la PSU que opten por estudiar pedagogías, como una gran novedad los medios de comunicación optaron por hacer de ella una noticia de portada y muchos medios escritos editorializaron alabándola y ya la han comenzado a denominar como “la beca Lavín”; tal vez, porque el Ministro sabía de la baja difusión que su antecesora había hecho de esta iniciativa cuando se implementó en octubre de 2009, pretendió presentarla como “su” idea. No creen que existía? Vean aquí: http://www.chileclic.gob.cl/1542/w3-article-46960.html. A mí no me sorprende que pretendan engañarnos, ya el Presidente Piñera dijo durante su campaña que iba a mantener lo bueno que se ha realizado durante los gobiernos de la Concertación, pero lo que si me sorprende, es la actitud de querer presentar como ideas nuevas lo que ya existía.

Pareciera que esto fuese parte del doble estándar con el cual se ha manejado el gobierno y algunos funcionarios estos primeros meses: el presidente llamando a la unidad nacional en la mañana y en la tarde fustigando a la oposición y sus representantes, o Intendentes que se van de vacaciones a Sudáfrica en medio de período de inundaciones en sus regiones, pero que asumieron meses antes para hacer un gobierno eficiente. Sólo muestras de la incoherencia con la cual se ha manejado durante estos meses el gobierno, para que hablar de los múltiples conflictos de interés de funcionarios y del propio presidente, lo cual restringe ostensiblemente sus facultades para actuar, los inhabilita éticamente para actuar aun considerando que lo hagan por el interés público, e incluso, obligándolos a renunciar o vender.

No queremos un gobierno del más pillo o del más vivo, queremos un gobierno mejor. Si hay que mantener iniciativas que se han implementado en gobiernos anteriores, hay que mejorarlas si ello cabe, pero no pretender traficarlas como propias; si existen obras en curso, iniciadas en gobiernos anteriores, hay que terminarlas bien para beneficio de la gente. La pretensión fundacional propia de las mentalidades totalitarias es un fenómeno político y social del siglo XX y muy ajeno a nuestra realidad nacional, hoy no se puede pretender engañar a los ciudadanos por mucho tiempo. Recurrir a estratagemas de esta naturaleza constituye una burla para los ciudadanos que tarde o temprano termina minando la confianza, la credibilidad, algo tan necesario para el buen gobierno. A la seguidilla de errores iniciales, le siguió una estrategia comunicacional agresiva contra los gobiernos anteriores, contra sus obras, contra sus autoridades y relativizando sus logros; los resultados los hemos visto estos días en las sucesivas encuestas donde la imagen y popularidad del presidente y del gobierno distan mucho de ser confortables, más aún, los ciudadanos han castigado al gobierno por sus errores políticos a pesar de las buenas cifras económicas, a la gente no le gustan estas triquiñuelas.

martes, 10 de agosto de 2010

La CASEN, los jóvenes y la educación

El gobierno ha estado entregando los resultados de la CASEN de forma parcial y de manera diferida, para mantener la noticia de las consecuencias del impacto de las “malas” políticas sociales aplicadas durante los años de los gobiernos de la Concertación. Así ocurrió con la entrega de las cifras de pobreza, luego con las de distribución del ingreso y ahora con los datos de educación. Sin embargo, a pesar de que el gobierno las esconde, han ocurrido cosas buenas para nuestros jóvenes durante estos últimos años. Veamos:
1. La educación se ha convertido en la mejor inversión que pueden hacer las personas. Aquellos que tienen 12 años de escolaridad obtienen un 31.9% más de ingresos que aquellos que sólo completan la educación básica. Quienes logran un título técnico de nivel superior, es decir, dos años más de estudios, tienen ingresos un 43.5% superiores a los anteriores y si logran un título profesional, sus ingresos se incrementan un 86.6% más; es decir, un profesional obtiene en promedio un 130% más que alguien que se conforma con cuarto medio. No hay instrumento en el sistema financiero que tenga tan altos retornos que la inversión en educación. Una persona con estudios técnicos llega a percibir anualmente casi dos millones de pesos adicionales a alguien que sólo se queda con cuarto medio. Sólo considerando este diferencial positivo, esta persona durante su vida laboral –sin considerar ahorros y otras inversiones-, habrá percibido los ingresos suficientes para pagar una casa de dos mil UF.
2. Una mirada equilibrada requiere reconocer los avances. En 1990 sólo el 26% de los jóvenes pertenecientes al 10% más pobre de la población tenía educación media completa; en 2009 más del 60% de los jóvenes de este grupo termina este nivel educativo. En 1990 el 53% de los jóvenes había alcanzado este nivel educativo en el país; en 2009 lo logra el 81.5%. En 1990 el 15.6% de los jóvenes estaba en la educación superior; en 2009 el 39.6% asiste a este nivel educativo. En 1990 el 4% y en 2009 el 19.1% de los más pobres asiste a la educación superior; en 1990 sólo el 13.9% de las mujeres asiste a la educación superior, en 2009 superan el 40%, siendo quienes más han avanzado en mejorar sus niveles educativos. Esto permite dimensionar hasta qué punto la expansión de la oferta educativa chilena desde 1990 ha sido un poderoso motor de movilidad social.
Estas cifras son impresionantes para cualquier coalición que en sólo 20 años redujo la pobreza desde un 38.6% en 1990 a un 15.1% en 2009 y haciéndose casi un escándalo del incremento desde un 13.7% al cual se había llegado en 2006. Hay que guardar las proporciones, no soy de los que creen que todo tiempo pasado ha sido mejor. Estas cifras demuestran que nuestros jóvenes hoy tienen mayores oportunidades que los de generaciones anteriores. Sin embargo, nuestro sistema educacional tiene problemas de calidad y esto está asociado a la distribución del ingreso. Somos uno de los países más inequitativos del mundo; por ejemplo, el 10% de los hogares de mayores ingresos recibe 46,2 veces el ingreso del 10% de los hogares con menores ingresos; mientras sólo dos de cada diez jóvenes provenientes de las familias más pobres asiste a la educación superior, nueve de cada diez de las familias más ricas lo hace. Esa brecha, sin embargo, es hoy menor que en ningún otro momento de nuestra historia, y eso refleja la tendencia de los últimos 20 años.
Hace unos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, señaló en un informe que si bien Chile ha logrado grandes avances en educación aún falta camino. Uno de las preocupaciones del organismo son los problemas de equidad que aún no se resuelven en el país. El informe de la OCDE, además, dijo que el país debiera mejorar los resultados en las escuelas más vulnerables enfocándose, incluso, más en este sector que en el resto porque de esta forma, sostiene el organismo, se mejorarían los resultados y la equidad. Atribuir toda la responsabilidad de la mala calidad de la educación al sistema educativo, es carecer de voluntad para realizar los cambios que en esta nueva fase se requieren, mantener el discurso de que la educación resolverá todos los problemas del país en el corto plazo, no es consistente con los retornos que esta genera sólo a partir del ingreso al mercado laboral de las personas. Todos los países con resultados educativos destacados por sus estudiantes en las mediciones internacionales y bienestar social de sus habitantes, son los que poseen mayores niveles de equidad en el mundo. Hasta la fecha, nada hemos escuchado de las nuevas autoridades para enfrentar esto que podríamos calificar como el flagelo del siglo XXI, sólo se han limitado a lamentar los 20 años de la Concertación como si quisieran retrotraer el país a como lo dejaron en 1990.

jueves, 5 de agosto de 2010

Aprender inglés…now!

El año pasado comenzamos con un Diplomado de Inglés para los estudiantes de cuartos medios de la especialidad de hotelería del Liceo Politécnico y otros del Liceo Coloane. Más de veinte alumnos llegaron al final del curso y junto a sus licenciaturas de educación media recibieron un certificado de competencia del idioma extranjero por una prestigiosa entidad nacional. Este año además, se ofreció un curso para mejorar sus competencias a los docentes de inglés primero y luego a quienes quisieran para mejorar su dominio; a pesar de la calidad del mismo, no llegaron los que más lo necesitaban: aquellos que tienen bajos niveles de competencia.
El éxito de esta experiencia con los alumnos nos llevó a que este año ampliemos a noventa los cupos e iniciemos en tercero medio esta experiencia; queremos impulsar con fuerza el aprendizaje del inglés en nuestros liceos y para ello ofreceremos a los buenos alumnos becas para mejorar su dominio. Todos los alumnos con un promedio superior a 5.5 en sus liceos serán convocados en agosto a participar de la selección que realizará una institución externa, curso que se extenderá hasta fines del año escolar.
Esta iniciativa de la Corporación Municipal de Castro es única, en la región por lo menos; será un impulso para que los liceos puedan mejorar sus prácticas de enseñanza, un incentivo que los docentes de inglés podrán disponer para sus mejores alumnos, pero también, constituirá una evaluación de la eficacia con la que se enseña en cada liceo y del domino que los estudiantes adquieren. Este año además, el Ministerio de Educación implementará la primera evaluación tipo SIMCE, test que será aplicado en el mes de octubre y que estará a cargo de la entidad estadounidense Educacional Testing Service (ETS), que se ocupa del equivalente al Simce en Estados Unidos. Será una evaluación externa e independiente que dará cuenta del nivel de aprendizaje que tienen nuestros alumnos hoy. Este es un gran desafío para los profesores de inglés, quedará en evidencia la eficacia de su enseñanza que más allá de la evaluación de desempeño a la cual puedan ser sometidos o a pruebas de dominio internacional u otra acreditación, lo que está en juego es su verdadero ejercicio profesional. Hoy existen los recursos mediáticos y tecnológicos suficientes para tener buenos resultados, aunque el mejor de ellos será siempre el buen profesor, por lo que esperamos el compromiso de los padres, de los propios estudiantes seleccionados y de los establecimientos escolares.
Es imprescindible el dominio de esta lengua extranjera por parte de las próximas generaciones, sin esta llave muchas puertas se les cerrarán. Este idioma permite acceder a mejores empleos, a mejor y mayor información, a nuevos conocimientos, a viajar con libertad. Muchos de nuestros jóvenes de hoy serán los trabajadores y profesionales de mañana en nuestra región y ciudad, ellos necesitarán conectarse y conversar con el mundo para intercambiar productos y servicios, por lo que tenemos que persistir en el esfuerzo de su dominio y de una mejor enseñanza, tenemos que aspirar a tener docentes de primer nivel, que puedan demostrar no sólo el dominio del idioma –que en este caso es el contenido que enseñan-, sino que el de metodologías atractivas y efectivas.

martes, 20 de julio de 2010

Manipulación y Soberbia

Dos situaciones me han sorprendido estos últimos días y son motivo de estas palabras: primero la entrega de la carta del Ministro de Educación y del Presidente de la República a los padres con los famosos semáforos dando cuenta de la calidad de la educación de los colegios de su comuna y, lo segundo, las palabras del Intendente regional a través de medios escritos regionales.
Sobre el semáforo. De manera simple, el Ministro pretende que con esta medida de colocarle color rojo a algunos establecimientos escolares, los padres tomarán la decisión de cambiar a sus hijos a aquellos que están en color verde, en el supuesto de que los colegios rojos imparten una mala educación y los verdes entregan buena educación. Los padres necesitamos estar informados acerca de la enseñanza que imparte el establecimiento al cual asisten nuestros hijos y de los logros que éstos alcanzan regularmente, pero simplificar in extremo la información que siempre se ha entregado, no es valorar la sensatez que los padres y educadores tienen sobre esta materia. Los colegios no son almacenes de los cuales se cambian a los hijos según sea el valor de los fideos. El mapa de Castro con los colegios en colores es mentiroso, en efecto, lo que a los padres les ha estado llegando es una información sesgada: aparecen colegios verdes (que serían buenos) y que tienen resultados peores que la medición anterior en todas o algunas de sus pruebas y además, tienen más bajos resultados de los cuales se podrían esperar por el nivel socio económico de los alumnos que allí asisten, es decir, tiene peores resultados que sus pares. Le pregunto al lector: ¿Puede ser considerado como bueno un establecimiento escolar que baja sus resultados y además éstos son peores que sus similares? Para el Ministro y el Presidente si (que son quienes firman la carta). Yo no lo creo, pienso que los establecimientos escolares que mejoran y se destacan entre sus pares son buenos y merecen la confianza de las familias. A los padres no hay que esconderles la información, pero tampoco hay que manipularla al entregarla.
Los dichos (escritos) del Intendente, representante del Presidente de la República y primera autoridad regional, no están a la altura ni académica ni moral de tan alta investidura y representación. Uno espera de sus autoridades sensatez, prudencia, equilibrio, ya lo dice el dicho popular: “lo cortés no quita lo valiente”, y el Señor Intendente tiene todo el derecho a volcar su pasión y compromiso político en lo que dice y escribe, pero tiene el deber de hacerlo con mesura y respeto por todos los ciudadanos, especialmente por aquellos que al igual que él, han dedicado su tiempo, sus conocimientos y compromisos con el desarrollo del país y nuestra región. Uno puede criticar las ideas y decisiones, ello es parte la lucha política, pero no se puede descalificar al adversario porque no piense ni actué como uno, por algo no estamos todos en el mismo partido (somos parte de la sociedad). El Señor Intendente actúa con una estimación excesiva de su cargo menospreciando a los demás; escribe con virulencia cuando se refiere a algunos parlamentarios como “perros de hortelano” por no haber votado favorablemente una propuesta del gobierno que él representa. El cargo de Intendente se debe ejercer con dignidad y en este como en muchos, se requiere prudencia en el decir, argumentación y persuasión en el debate político. La investidura de cualquier cargo público lleva implícito un dejo de pedagogía que aquí no se está ejerciendo. Yo no lo querría como profesor.

viernes, 18 de junio de 2010

Visita a Cataluña

En noviembre pasado la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) convocó a concurso para evaluar las experiencias de gestión de la salud primaria municipal. Luego de realizar la inscripción, por encargo del Alcalde de la comuna, la directora del Consultorio realizó una presentación ante una comisión examinadora y posteriormente la ACHM realizó una evaluación en terreno para verificar el trabajo. La comuna ganó el primer lugar entre todas las participantes, reconocimiento que consistió en un viaje para tres directivos de la salud municipal para conocer la experiencia de coordinación entre niveles de atención y de integración de la red de servicios en la salud primaria de Cataluña.

Entre los objetivos de esta visita están: comprender el sistema de salud catalán y español; conocer los modelos de compra de servicios en la atención primaria de salud; conocer la cartera de servicios en la administración de salud; y conocer los diferentes modelos organizativos y de gestión de la atención primaria de salud. Por lo tanto, el requisito de los participantes es que tengan responsabilidades políticas o técnico directivas en la administración de salud municipal. No es una visita para conocer procedimientos médicos, ni de especialidades ni procedimientos de trabajo profesional en alguna área específica.

El tema central de esta visita ha sido el conocimiento del rol de los municipios en el sistema de salud catalán y sus modelos de atención primaria. Se visitaron el Ayuntamiento de Sant Andreau de la Barca, el Centro de Recursos para la Protección de la Salud y el Medio de Reus, el Consorci Sanitari de Badalona, el Centro Sociosanitario de Montbau del Hospital Caixa Cataluya, el Centro de Atención Básica La Roca del Vallés y el Hospital de atención primaria de Lleuger de Cambrils.

Hemos conocido un sistema diverso, que aún compartiendo los valores básicos del sistema español, integra elementos estratégicos e instrumentales diferenciales que se reflejan en la separación implícita de las funciones de financiamiento, planificación, compra y provisión de servicios; en la existencia de una red de proveedores con capacidad de gestión complementarios dentro del marco de la gestión pública, como la autogestión o las sociedades de profesionales; y un sistema fundamentado principalmente en la confianza, la negociación y el control por resultados. Los niveles asistenciales se relacionan por jerarquía de atención a riesgo de mayor a menor complejidad, lo que constituye el pilar básico del modelo de atención primaria de salud español.

La eficiencia de la atención primaria catalana se basa conceptualmente en la longitudinalidad, en el papel de filtro hacia los niveles asistenciales especializados y en la globalidad, desde esta perspectiva, no se conceptualiza como un nivel asistencial sino como un “modelo de atención” del cual podemos extraer varias lecciones. En principio, podemos señalar que entre sus particularidades están: la accesibilidad universal, la continuidad y seguimiento integral de problemas concretos, la longitudinalidad referida al seguimiento de las personas y sus problemas de salud que le afectarán a lo largo de su vida; la globalidad e integralidad de la cartera de servicios adaptada a las necesidades de los ciudadanos, desde los servicios preventivos hasta la rehabilitación de la enfermedad; la coordinación y regulación del acceso a otros niveles asistenciales, y la capacidad profesional para garantizar la calidad de la atención de los pacientes.

La atención primaria catalana, por lo tanto, vela que únicamente accedan al nivel especializado aquellas personas que puedan beneficiarse de la medicina tecnificada, mejorando la eficiencia global del sistema y la efectividad final del ámbito especializado. Su labor de filtro mejora la efectividad y eficiencia de los métodos diagnósticos y terapéuticos; además, esta labor de puerta de entrada al sistema, que no constituye un mero acto burocrático, valora las necesidades de atención especializada, en relación al riesgo/beneficio que lleva implícita la atención médica. Ha sido una experiencia intensa, provocadora a la innovación en materia de gestión y un incentivo para ser creativos en la solución a los problemas que tienen nuestros vecinos y que corresponde a la salud primaria enfrentar.

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