jueves, 14 de enero de 2016

Nuestra intervención en la Comisión de Educación / 13 01 2016 sobre la gestión escolar en Castro y opinión sobre el proyecto de ley que crea un nuevo sistema de educación público



Ver desde minuto 50 hasta 1:09:50 y los comentarios de Diputado Mario Venegas desde 1:20:40 hasta 1:24:04. También nuestras respuestas desde 1:56:05 hasta 2:06:18 y los comentarios de Rodrigo Roco desde 2:09:40 hasta 2:35:03. No es una selección arbitraria, sino lo atinente a nuestra presentación. La sesión trató además las preocupaciones del gremio de los Asistentes de la Educación.

miércoles, 6 de enero de 2016

El centralismo no cede

Se encuentra en discusión en el Congreso Nacional el proyecto de ley que crea “El sistema de educación pública y modifica otros cuerpos legales”. Me preocupa la creación de la Dirección de Educación Pública, me parece una entidad innecesaria, porque además de crear nuevas dependencias a la ya saturada burocracia del sector, en nada aportará a la definición y claridad de responsabilidades de los actores sobre la calidad de los procesos ni sobre los resultados de nuestro sistema educacional, una de las grandes debilidades del actual, sino que más bien, aporta a una mayor confusión. En efecto, ya las responsabilidades asignadas unas las cumplen las entidades descentralizadas del Ministerio de Educación y otras bien pueden asumirlas en las nuevas condiciones, con lo cual se garantiza una mayor vinculación territorial y desecha el paralelismo y saturación administrativa. Así, el estado central puede fijar sus esfuerzos en asegurar una formación docente de calidad tomando el control de ello en las universidades; en ofrecer programas exigentes de pasantías profesionales al exterior para docentes y directivos e invitar a extranjeros destacados a las distintas facultades y ciudades del país; en mejorar la disponibilidad de información para la toma de decisiones; y, en generar oportunidades para la innovación e investigación educacional en todos los niveles del sistema educacional, favoreciendo la cooperación y no la competencia.

Creo firmemente que retrotraer la educación pública a un escenario de centralización y estatización contradice toda evidencia respecto de la eficiencia y de la calidad de la educación que generan los diversos sistemas educativos en el mundo. Permanentemente destacamos como ejemplos a seguir países como Finlandia, Suecia, Gran Bretaña, Canadá, Australia y otros, sin hacer notar que estos son de los más descentralizados. Parece una contradicción que se pretenda centralizar la administración educacional de los establecimientos municipales del país cuando hoy es más evidente que antes la demanda por una mayor descentralización y de consideración por la diversidad de las comunidades. ¿Cómo puede un sistema centralizado garantizar mayores niveles de participación e inclusión social si las decisiones relevantes se tomarán en esferas desconocidas a los ciudadanos? Es sabida la crítica a los sistemas centralizados respecto del alejamiento de la sensibilidad que requiere la incorporación ya no solo al currículo escolar de los temas sentidos en las comunidades como también de las particularidades culturales que otorgan pertinencia y sentido a la acción educativa en los establecimientos a profesores y a estudiantes, sino también, de la oportunidad en que se toman las decisiones más urgentes para superar las dificultades de gestión en los mismos. ¿Por qué Chile necesita una “dirección nacional” si lo que queremos es mejorar los aprendizajes en la escuela, lugar donde lo gravitante son la calidad de los docentes y de los directivos? En los hechos, esta “dirección” actuará como una jefatura sobre los servicios locales, desviando el esfuerzo y las capacidades que deben estar dirigidas hacia las escuelas y no hacia las jefaturas y asesores santiaguinas que pretenden coordinar, orientar, proponer, recomendar, etc., lo que los servicios deben hacer como parte de sus responsabilidades y cuyo director ejecutivo estará más ocupado en servir a su director nacional que a sus propios consejos locales y comunidades escolares. No parece ser el tono de lo que el país necesita. No es la estrategia centralista garantía de que los resultados educativos que esperamos se logren y sean equitativos, más bien, su aporte decisivo está en la formación de profesores y directores, en la selección de contenidos del currículo escolar, en las evaluaciones nacionales, y en el rol de la burocracia, pues ellos ofrecen garantías de unidad, cierta eficacia y control al sistema de enseñanza nacional que se pretende.


Tenemos un sistema imperfecto, pero el camino no puede ser volver a esquemas conocidos y de dudosa eficacia en el pasado y en otras latitudes. La solución no es uniformar, sino fortalecer la descentralización, corrigiendo los errores de la experiencia actual, incorporando capacidades inexistentes hoy en las nuevas agrupaciones administrativas, pero fortaleciendo sus competencias de administración y técnico pedagógicas, de modo que tengan una verdadera tuición sobre los procesos relevantes de la gestión escolar. Solo de ese modo podremos superar la confusión y disolución de responsabilidades actuales y saber a quién exigir mejores resultados en el futuro. Todo lo bueno que aportan los Servicios Locales, termina siendo anulado con la existencia de una Dirección de Educación Pública cuya mantención en el nuevo diseño propuesto es contrario a la descentralización y a la regionalización del país. El centralismo y el estatismo van de la mano y se han evidenciado como obstáculos al desarrollo y al progreso de las regiones y sus comunidades en nuestra historia y que bajo sutiles formas de justificación manifiestan la enorme desconfianza de las elites y de la burocracia centralistas en las personas, en sus comunidades y en las regiones de nuestro país.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Los vicios de la comunicación política

En el gobierno anterior se instaló una nefasta practica que se ha mantenido en el actual, ésta se caracteriza por la recurrente confusión en que diversos personeros del gobierno regional, Secretarios Regionales Ministeriales y Directores Regionales de Servicio, han incurrido, al convocar o participar de actividades de difusión de las políticas gubernamentales y la connivencia con dirigentes de sus sectores políticos. En efecto, hemos sido testigos de tratos especiales en los actos; alegorías a supuestas gestiones ante dependencias centrales para otorgar beneficios o implementar iniciativas que forman parte del programa de gobierno; incorporación en los protocolos de uso de la palabra y entrega de los beneficios, todo en desmedro para otros de su misma jerarquía o ámbito de representación. Los supuestos beneficiados son siempre dirigentes políticos y potenciales candidatos en las próximas elecciones municipales de 2016. Así ocurrió en el gobierno anterior, así ocurre en el actual. Lo que ayer criticamos, hoy no lo defendemos.

Creemos que la difusión de los actos, programas, obras, servicios y campañas de las reparticiones públicas debiese tener carácter educativo, informativo o de orientación social, no pudiendo constar en ella, nombres, símbolos o imágenes que supongan promoción personal de las autoridades o funcionarios públicos, ello constituye un atentado al espíritu republicano y a la imparcialidad que se debe tener en la administración y utilización de los recursos públicos.

Nos parece que es el momento de actuar con claridad y respetar los ámbitos de actuación del ejecutivo, al cual se deben los funcionarios sectoriales, incluidos gobernadores e intendentes. Debemos ser rigurosos en la separación de los poderes del Estado, ello constituye una garantía para el ejercicio de nuestros derechos individuales y para exigir la responsabilidad que corresponde a los funcionarios que nos representan a través de los actos de gobierno. Es fundamental esta distinción para el perfeccionamiento de la democracia y sus  instituciones.

Especialmente nos parece necesario llamar ahora la atención sobre estos vicios que a todas luces se leen como una cooptación impropia de los dirigentes y de la labor poco digna de algunos de estos funcionarios, y en especial, de la utilización de los recursos materiales y humanos de los servicios que dirigen. Es el momento adecuado para pedir un comportamiento acorde a la investidura que tienen y representan. Vienen tiempos electorales, competitivos, y no parece que estas prácticas sean las adecuadas cuando la ciudadanía reclama transparencia, pulcritud, independencia y lejanía con los vicios que denuestan la política y la función pública. Más aún cuando todos tienen interés directo en candidaturas y campañas electorales próximas.

Carlos Delgado
Vicepresidente Regional PDC
María Soledad Uribe
Vicepresidenta Regional PDC
Richard Lepe
Presidente Distrito 55 PDC
Viviana Andrade
Presidenta Distrito 56 PDC
Cozut Vásquez
Presidente Distrito 57 PDC
Patricio Ramírez

Presidente Comuna de Castro PDC

jueves, 4 de junio de 2015

Limitar la elección de representantes

La democracia es un régimen político donde la soberanía reside en el pueblo. En el caso de la democracia indirecta, la soberanía es ejercida por representantes escogidos mediante elecciones libres, quienes actúan representando los intereses de los ciudadanos. Es en el contexto de las democracias representativas donde surgen los derechos políticos de los ciudadanos que les posibilitan participar en la expresión de la soberanía popular, dentro de los cuales destaca el derecho de sufragio, que consiste básicamente en aquél que tienen los electores para escoger a sus representantes.

De esta forma, un primer derecho que entra en conflicto de manera evidente al limitar la reelección es aquél que tiene el elector de votar libremente por el candidato de su preferencia. Esta limitación restringe el ejercicio de la soberanía popular, particularmente el derecho de elegir a los candidatos que preferimos. Un segundo derecho que también se vería violentado si limitamos la reelección y que se encuentra directamente relacionado con el ejercicio de la soberanía popular, es aquél que dice relación con el derecho de evaluar el trabajo de los representates mediante el sufragio. Si el representante lo hizo mal, entonces el electorado lo castigará o si realizó una buena tarea, lo premiará, a través del voto. La limitación de la reelección restringiría el derecho del libre acceso a los cargos públicos respecto de aquellos candidatos que se verán imposibilitados de repostular al cargo por haber cumplido cierto número de períodos continuos en el mismo, como también la igualdad de oportunidades para acceder a los cargos públicos.

También debemos recordar que la democracia representativa se sustenta en la igualdad de los electores al momento de manifestar sus preferencias (peso asignado a la elección de cada individuo es idéntico). Por ende, en virtud del mismo principio, el acceso a los cargos públicos también debe desarrollarse en condiciones de igualdad para que la garantía cobre sentido en el contexto de un país democrático. Por otro lado, los derechos políticos o de participación, entre los que destacan el derecho de sufragio, son una faz de la libertad de expresión, por lo que la libertad de expresión y la reelección se relacionan en la medida que la democracia tiene como bandera el principio de que las opiniones y preferencias de un ciudadano valen lo mismo que las de otro. Por todo lo anterior, uno de los valores a los que debe propender una democracia es a que el debate político sea plural y de buena calidad. En este sentido, es fundamental que los distintos actores y sectores puedan ser escuchados en un plano de igualdad. Y este objetivo no es más que el respeto de la libertad de expresión, particularmente el derecho a difundir opiniones e ideas políticas por parte de cualquier ciudadano. Todo lo anterior ha sido consagrado en normas constitucionales y en el derecho internacional al cual nuestro país ha adherido.

Limitar la re elección importa un desincentivo a la participación, el mismo efecto del voto voluntario; implica un deterioro de la función legislativa, fiscalizadora, opositora y de la estabilidad política. Expulsa a los “buenos”, convierte en inútil el último periodo, no está acorde con la historia política del país y no existe en ninguna democracia moderna y estable. Existen otras medidas para promover la renovación política y luchar contra el caudillismo y la corrupción, por lo que llamamos a nuestros congresistas a legislar con responsabilidad en este debate y no hacerse cargo de la histeria populista que mañana puede pesarnos enormemente. Les llamamos a legislar teniendo en cuenta el bien común y no el de grupos estridentes basados en consignas, teniendo en cuenta el bien del país y no responder a las pasiones circunstanciales de un momento particular de nuestra historia. Muchas veces el liderazgo político colisiona con la popularidad, pero es en aquellos momentos cuando se colocan a prueba nuestras convicciones con nuestra responsabilidad.

Carlos Delgado Álvarez

Vicepresidente Regional PDC Los Lagos

martes, 12 de mayo de 2015

“Es el momento de re evaluar los equilibrios políticos de representatividad en nuestra región”

Carlos Delgado Álvarez, Vicepresidente Regional de la Democracia Cristiana. Ex Seremi de Educación durante el gobierno del Presidente Lagos, Profesor, Licenciado en Ciencias del Desarrollo y estudios de postgrados en educación, se plantea de manera optimista frente al reciente cambio de gabinete y espera su correlato en la región. 


“Es el momento de re evaluar los equilibrios políticos de representatividad en nuestra región”
 

¿Cómo ve el cuestionamiento que la ciudadanía hace a la clase política en estos tiempos?Si bien éste no es un fenómeno nuevo, se ha acentuado el último tiempo. Y diría que no por las razones recurrentes que en la historia han existido a los políticos y a la actividad política, sino por los casos de financiamiento irregular de las campañas electorales, la consiguiente evasión tributaria, el tráfico de influencias, el nepotismo en la distribución de los cargos públicos. En definitiva, por la sensación y certeza de abusos, corrupción e impunidad que se venían acumulando y que hoy, con medios periodísticos más independientes –en hora buena-, la ciudadanía pudo expresarse con mayor libertad, repudiando e indignándose ante estos hechos.
¿Esto ha significado que el gobierno ha acumulado lo que algunos han denominado “la crisis de confianza”? No solo el gobierno, ya vemos como la opinión pública evalúa a la oposición. Pero sí, el gobierno pareciera ser el depositario preferido de las críticas públicas. Eso pasa en todas partes: ninguna ciudadanía sale a las calles a expresarse contra la oposición. Sin embargo, me parece que lo más éticamente grave entre los casos ocurridos, es el caso Caval, éste ha socavado los principios orientadores del programa de gobierno de la Presidenta Bachelet. Cuando se habla de terminar con los privilegios y apostar al esfuerzo, no puede salir la familia de la presidenta, ni los hijos de cualquier político, sacando ventajas de su condición. Eso, a mi juicio, ha sido lo más demoledor e indignante.
Hace unos días se dieron a conocer las propuestas de la Comisión Engel. ¿Cuáles son las medidas que más valora o que el país necesita con mayor urgencia?Son más de 300 propuestas y habrá que elegir aquellas más urgentes de implementar. En principio ya el gobierno ha colocado urgencias a algunas que estaban en calidad de mociones en el Congreso. A mí me parece que debemos comenzar por legislar con claridad sobre la regulación de las campañas electorales, sobre la transparencia de la actividad política, sobre el funcionamiento democrático de los partidos. También, sobre el financiamiento público de las campañas y de los partido. Esto puede ser impopular, pero si queremos separar los negocios de la política y otorgar igualdad de oportunidades a los candidatos, tenemos que, a su vez, tener un financiamiento transparente, público y equilibrado, con fuerte fiscalización y posibilidades de pérdida del cargo a quien haya echo trampa para ganar una elección. Creo también que son importantes las declaraciones de patrimonio, especialmente las de intereses y las inhabilidades cuando se pasa del sector público al privado y viceversa. Y por supuesto, bienvenida la educación cívica a los establecimientos escolares.
Sobre el reciente cambio de gabinete. ¿Qué impresión le ha dejado?Muy buena, he retomado la confianza en el gobierno de la Presidenta Bachelet, porque con este cambio de personas hay cambio de énfasis en las líneas del gobierno. El Ministro Jorge Burgos es el eje claro de la nueva gestión, un eslabón necesario entre la Concertación y la Nueva Mayoría. Aquí se termina el pretendido y equivocado discurso refundacional, del discurso amenazante de la retroexcavadora y se inaugura una etapa donde el diálogo y los acuerdos amplios deben ser la estrategia de trabajo gubernamental. Los gobiernos, aún con mayorías amplias, deben consensuar sus iniciativas porque se gobierna para todos. Tenemos que asegurar que los cambios que haremos perduren y no se cambien en un nuevo gobierno. El programa de gobierno no es un fetiche, la política y el acto gubernativo es mucho más complejo que seguir una pauta. Algunos creyeron que era cosa de colocar el piloto automático y mandar y mandar leyes al congreso y no contaron con que la realidad exige reflexión, deliberación, esfuerzo de convencimiento a quienes son parte del gobierno, porque no se puede dar por sentado que todos pensamos igual, como con mayor razón a quienes hoy se encuentran en la oposición. Tengo fe en que este nuevo gabinete va a traer confianza, credibilidad y mayor seguridad, que son elementos claves para mantener una convivencia democrática, paz social y crecimiento económico. Un gobierno dialogante, sin soberbia, es garantía de confianza. Esperamos que los nuevos ministros diseñen e implementen a la brevedad una nueva estrategia de diálogo ciudadano y comunicacional, que permita disipar los temores, recoger los anhelos de nuestra gente y responder a ello con sinceridad y cercanía.¿Debería este cambio tener consecuencias en el nivel regional y provincial?Creo que es el momento de re evaluar los equilibrios políticos de representatividad en nuestra región. No se condice el rol minoritario que tiene la Democracia Cristiana con su capacidad para implementar las medidas que el gobierno de la Presidenta Bachelet pretende. Muchas de estas llegan a nuestros ciudadanos a través de los municipios y en ellos tenemos la mayor representación de alcaldes entre los partidos de la coalición de gobierno. Es necesario realizar los cambios que permitan asegurar la nueva agenda de probidad pública y privada, incentivar el crecimiento económico y concretar las reformas que se han prometido, y ello debe llevarse a cabo con directivos capaces, comprometidos con el programa y con la ética del programa, dialogantes y con sentido de la responsabilidad. Yo diría que los funcionarios que necesitamos tienen que tener claridad en sus convicciones y actuar con responsabilidad. (Entrevista en Periódico El Insular 13/05/2015)

jueves, 7 de mayo de 2015

La “espada y el escudo de los pobres” no puede estar al servicio de los privilegiados

1.   Somos parte de la indignación con que la mayoría de los chilenos y chilenas han reaccionado frente a los casos de corrupción política y empresarial ocurridos los últimos años. El financiamiento irregular de las campañas políticas y el mantenimiento de sus operadores en la forma como la hemos conocido, compromete gravemente la independencia de los legisladores y la ecuanimidad de los administrativos de este gobierno. Mantener esta situación, ahonda la incredulidad en los liderazgos personales y colectivos necesarios para generar confianza en los actores e instituciones políticas. Chile debe ser capaz de detener estos escándalos, sancionando con justicia a quienes transgredieron las normas jurídicas, reprochando las actitudes de quienes trasgredieron la ética política y, asegurándose que estos ni otros casos vuelvan a ocurrir.

2.    Por eso, apoyamos firmemente la agenda legislativa y administrativa que la Presidenta Bachelet propuso el 28 de marzo reciente. Instamos a apoyar con decisión esta agenda a todos los actores políticos, especialmente a la Directiva Nacional del Partido Demócrata Cristiano, a sus congresales y miembros del gobierno. Pero además, instamos a la Presidenta Bachelet a separar del gobierno a la brevedad a todos y todas quienes se han visto involucrados en estas irregularidades, sean legales o morales. Un buen gobierno requiere independencia de los grupos de interés y aquí esa independencia es dudosa, pero también requiere de funcionarios comprometidos no sólo con su programa de gobierno, sino también, de una ética política coherente con los principios que lo inspiran y sustentan.

3.   La ética política desempeña un papel constructivo en el perfeccionamiento permanente de la democracia, de sus prácticas y de sus finalidades; ambas se necesitan, pero a su vez, otorga a los ciudadanos unos criterios que nos permiten formular juicios sobre el actuar de quienes se desempeñan principalmente en cargos de representación. A ellos les exigimos coherencia entre su actuar público y sus dichos privados, entre sus discursos y actuaciones, a separar sus intereses personales de los que le ha confiado su electorado y de los que le exige el bien común.

4.   No estamos dispuestos a aceptar inmoralidades fundadas en la codicia, el deseo de poder o la lealtad a la familia o los amigos. Llamamos a nuestro Presidente Nacional, Senador Jorge Pizarro, a ser claro, trasparente e independiente entre sus preocupaciones personales y las prioridades del partido que le hemos confiado dirigir. El PDC nació para ser “la espada y el escudo de los pobres” y no para amparar, justificar, esconder o ignorar las tropelías y pillerías que siempre terminan siendo pagadas por quienes se dice servir: los más pobres.

Claudio Martínez Labra
Presidente Regional Los Lagos

Carlos Delgado Álvarez
Vicepresidente Regional Los Lagos
Emeterio Carrillo
Vicepresidente Regional Los Lagos

Richard Lepe
Presidente Distrital Osorno (55)
Cozut Vásquez González
Presidente Distrital Llanquihue (57)

Viviana Andrade Moll
Presidenta Distrital Puerto Varas (56)
Marcelo Torres
Presidente Comunal Calbuco

Patricio Ramírez Cárcamo
Presidente Comunal Castro
Mauricio Ibáñez
Presidente Comunal Puerto Montt





Región de Los Lagos, 07 de mayo de 2015.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Mi intervención en la Junta Regional

Estimados camaradas

He querido hacer uso de la palabra en esta Junta Regional, la máxima instancia de decisión política, porque hay varios temas que me preocupan.

Primero, me preocupa el carácter que ha asumido el debate político en nuestro país y que en nuestra región tiene eximios representantes, los que lamentablemente se encuentran entre nuestros socios y cuyos comentarios, referencias sarcásticas y hasta soeces, somos nosotros los destinatarios. Hemos visto durante estos ocho meses de gobierno, una actitud beligerante hacia nuestros dirigentes, hacia nuestros militantes y hacia toda idea que provenga de algún dirigente de nuestro partido.

Existe una actitud sistemática, no aislada, permanente e insistente en desacreditar nuestras posiciones. Para nuestros aliados, solo los democratacristianos que coinciden con ellos, que les dicen amén a sus planteamientos, que están en su estrategia electoral, son buenos democratacristianos, ellos si son calificados de como fieles adherentes del programa  de gobierno. Los otros, los que tenemos posiciones que no les gustan, nos tratan de “desleales”, de “sectarios”, de conservadores.

Hay dirigentes en nuestros partidos aliados que se han otorgado el poder para calificar quienes son los camaradas que podrían ingresar al gobierno, vetan a los que no están dispuestos a ser condescendientes con ellos. Hace unos días hubo un incidente de uno de estos personajes que insultó gratuitamente a nuestro presidente nacional y nadie, nadie, de nuestras autoridades políticas tuvo el coraje de salir a ponerlo en su lugar, sino hubiésemos insistido ante el Consejo Regional para que se aprobara un declaración pública de apoyo a nuestro presidente nacional y de repudio a la actitud antes señalada y que nuestro Presidente Regional envió como una carta personal a un diario y a los militantes, si eso no hubiese ocurrido, nada se hubiese dicho y hubiésemos quedado como cobardes.

Camaradas, siempre hemos sido un partido que cuando ha estado en el gobierno ha sido responsable: lo fuimos con Juan Antonio Ríos, lo fuimos con nuestros presidentes Frei Montalva, Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Lagos y Bachelet. Y Chile no puede dudar que lo seremos hoy y hasta el último día con la Presidente Bachelet y su gobierno. Pero esto no significa que no debemos realizar observaciones y hasta objeciones a las propuestas de nuestro gobierno. En eso consiste la democracia, en deliberar, en discutir, en construir consensos o acuerdos.

A esto agregamos que tenemos un gobierno regional coptado, atrapado por algunos parlamentarios de la región. Solo se hace lo que ellos permiten y nada se hace sin su satisfacción. Tenemos un ejecutivo sin iniciativa política, sin conducción ni orientación. Ajeno a los grandes temas regionales, incapaz de contextualizar la discusión nacional; en definitiva: opaco, sin la capacidad ejecutiva que se espera para promover las iniciativas en las cuales se está jugando nuestro destino como comunidad regional.
En segundo lugar, quisiera referirme a la propuesta de descentralización que ha realizado la Comisión Nacional que se formó para estos efectos. Hemos sido el único partido que no se ha pronuciado públicamente. Nada se dijo respecto de las medidas allí señaladas ni de la agenda propuesta. Parecemos un partido centralista y si es centralista es autoritario, si es centralista quiere concentrar el poder en Santiago y desde allá decidir aspectos importantes de la vida de todos nosotros.

Nosostros, los democratacristianos, fuimos campeones de la regionalización, en el gobierno del presidente Frei Montalva se creó la Comisión Nacional para la Reforma Administrativa, que diseñó la actual estructura de la regionalización en el país. Desde 1990 a la fecha poco hemos realizado, no nos hemos comprometido lo suficiente para otorgar más poder a nuestros ciudadanos en el mundo municipal y regional, todo ha sido con tirabuzón. Al interior de nuestro propio partido, aún estamos supeditados a que en Santiago se puedan nombrar los candidatos para los cargos de concejales y alcaldes, sin consideración a nuestra estructura partidaria. Una y otra escusa se argumenta para seguir tratándonos como niños chicos: que no tenemos las capacidades, que no tenemos la visión, que no tenemos los recursos humanos suficientes, que no tenemos esto o lo otro, pero nunca estamos en condiciones de decidir por nosotros mismos.

A estas alturas, esto es inaceptable. Es inaceptable que nuestros camaradas deban ir a Santiago para buscar un padrino que lo lleve a un ministerio porque quiere ser un coordinador territorial de un programa en tal o cual comuna o provincia, es inaceptable que nuestros alcaldes deban peregrinar entre oficinas de funcionarios del gobierno central, entre jefes de gabinetes y otros, para que les aprueben un proyectito, para que les digan al intendente que ponga su proyecto en tabla. Es inaceptable camaradas, que se instalen santiaguinos en cargos de gobierno en nuestra región, que vienen dos o tres veces al mes y sin ningún respeto a nuestra estructura política y a los profesionales de nuestra región.

Todo lo anterior existe, porque no levantamos la voz, porque somos complacientes… porque somos cómplices.

Nuestro partido no tiene que pasar ningún examen en materia de reformas, porque las únicas que se han realizado en democracia, esas que les gusta llamar “estructurales”, las hicimos nosotros: la reforma agraria, la reforma educacional, la sindicalización campesina, la chilenización del cobre y la promoción popular. Y las hemos hecho con eficacia, técnicamente bien preparadas y con resultados exitosos para Chile. No hemos sabido defender nuestra obra y presencia en la historia, nos ha faltado claridad y determinación.

Y lo peor de todo esto, es que algunos de nuestros camaradas han caído en la tentación de competir con la izquierda en quién es más progresista, en quien es más reformista hoy, como ayer, cuando se competía en quien era más revolucionario. Los de ayer, terminaron en el MAPU y luego en la Izquierda Cristiana; los de hoy suman sus voces descalificadoras a nuestros propios dirigentes…así comenzamos. Cuidado camaradas, hay que aprender de la Historia, para no cometer los mismos errores.

En tercer lugar quisiera referirme a la discusión en educación y en la cual estamos empantanados. Qué paradoja! Suponíamos que esta reforma sería a favor de las familias, de los estudiantes, de los profesores, que fortalecería la educación pública y dignificaría a nuestros docentes. Qué ha ocurrido?: los estudiantes están en contra, las familias están en contra, los profesores están en contra. Se aprobó una reforma tributaria que se justificó para mejorar la educación y nuestros municipios siguen estrangulados y nuestros profesores mendigando recursos. Se aprobó un programa, estamos de acuerdo con él, pero se ha equivocado el gobierno en las prioridades, en la intensidad de los instrumentos y ha sido mezquino con los recursos. Por eso queremos llamar la atención sobre este tema que causa tantas esperanzas pero también incertidumbre en nuestros ciudadanos.

Tenemos que decir con fuerza que las reformas que Chile necesita para mejorar la educación de nuestros niños y jóvenes pasan primero por otorgar a nuestros profesores una carrera profesional que les ofrezca condiciones de estudio, de trabajo y de retiro dignas. No habrá reforma de calidad, sin profesores de calidad. Queremos que se seleccionen a los mejores estudiantes para enseñarles a nuestros niños, queremos que nuestros profesores tengan condiciones de trabajo y remuneraciones adecuadas a su responsabilidad, queremos que cuando nuestros profesores se jubilen, lo hagan con tranquilidad y reconocimiento, y no en condiciones denigrantes como está ocurriendo hoy.

Pero también, tenemos que decirlo ahora: queremos un sistema público con capacidades y recursos suficientes como para apoyar el desarrollo y mejoramiento de nuestras escuelas. Algunos quieren un sistema estatal, volver al Ministerio dicen. Yo creo camaradas que lo debemos exigir, es un sistema descentralizado, público y de calidad. La nueva estructura de la administración de la educación pública tiene que recoger la demanda por mayor descentralización que recorre nuestro país y no un sistema nacional propio de regímenes autoritarios y centralistas. Porque nunca hemos sido un partido estatista, hagamosle honor a nuestra definición comunitaria, eso es lo que nos define y diferencia de la derecha liberal, que quiere que cada uno haga lo que quiera y donde ganan los más fuertes, eso también nos diferencia de esa izquierda melancólica que no se resigna a la “caida del muro” y que usa los sistemas educativos para concientizar y manipular la conciencia de nuestros niños y jóvenes.

Estimados camaradas: Chile y nuestra región necesitan un PDC con posiciones claras para enfrentar el futuro. Nuestros ciudadanos confiarán en nosotros si somos coherentes con lo que somos y no andamos acomodándonos a las pequeñas ventajas que en forma personal podemos sacar. Quiere un PDC verdaderamente fraterno y no que promueve la descalificación entre sus integrantes sin consideración a su honra, a sus familias, a su dignidad de seres humanos. Las pequeñas cuotas de poder no son para darse pequeños gustos, son para realizar los más grandes esfuerzos de generosidad para construir la patria justa y buena a la cual nos invitaba Don Patricio, o la sociedad de hombres libres que nos señalaba don Jaime Castillo.


Estamos llamados a ser carpinteros en esta obra inconclusa. Estamos en el gobierno para aportar a la construcción de un país más humano, estamos en cargos de gobierno para trabajar con pasión y desprendimiento, estamos en cargos políticos para decir con claridad lo que queremos.